Jean-Baptiste de Lamarck
Enciclopedia de obras de filosofía — Volpi
Propiamente, Jean-Baptiste Pierre Antoine de Monet, Chevalier de Lamarck
n. el 1. 8. 1744, Bazentin (Departamento de Somme)
m. el 18. 12. 1829, París
Lamarck, investigador de la naturaleza, por decisión de sus padres asistió a la escuela de los jesuitas en Amiens. En 1760 inició el servicio militar y en la Guerra de los Siete Años fue nombrado alférez. Herido, abandonó en 1778 el estado militar, se colocó en un banco de París, estudió medicina simultáneamente y siguió cultivando los estudios de historia natural, especialmente de botánica, que había iniciado ya en el ejército. Además se dedicó a la química y a la meteorología y coleccionó crustáceos. Como discípulo de B. de Jussieu, redactó en 1779 la primera obra extensa, de tres volúmenes, Flore française, para lo cual Buffon le consiguió un puesto en el museo de ciencias naturales. Después de la revolución, Lamarck obtuvo allí, en 1793, un puesto de profesor de zoología en la especialidad de los invertebrados. Su vida personal se caracterizó por la pobreza y los golpes del destino. Lamarck estuvo casado tres o cuatro veces y tuvo ocho hijos; su salud y sobre todo su vista empezaron a empeorar desde 1809. Finalmente, después de 1818, sólo con ayuda de sus dos hijas pudo continuar los trabajos científicos. Murió en la más solemne pobreza.
Philosophie zoologique
Philosophie zoologique, ou exposition des considérations relatives à l’histoire naturelle des animaux Filosofía zoológica o exposición de las consideraciones relativas a la historia natural de los animales 1ª ed. París 1809 (2 vols.)
En su obra madura, que desarrolla la primera teoría unitaria de una evolución de los objetos naturales y de los organismos, Lamarck presenta una interpretación novedosa de todos los fenómenos naturales. Se sirvió para ello de una gran base de datos fundamentadores tomados de las ciencias naturales de la época. A este respecto, el autor ya no entiende los fenómenos naturales como productos estáticos de la creación, sino como datos sometidos a procesos dinámicos.
Sus teorías químicas y físicas permanecen ampliamente ancladas en especulaciones tradicionales, y así mantiene la teoría de los cuatro elementos y concede una importancia destacada al elemento del fuego. En cambio, sus puntos de vista sobre las ciencias naturales se desprenden de todo un conjunto de investigaciones detalladas, especialmente de las experiencias con los invertebrados, que entonces eran poco conocidos.
Los primeros apuntes de teoría de la evolución están contenidos ya en el discurso de apertura de su curso sobre los invertebrados (1800), publicado en Système des animaux sans vertèbres [Sistema de los animales invertebrados] (1801) y en Recherches sur l’organisation des corps vivants [Investigaciones sobre la organización de los cuerpos vivos] (1802). Las experiencias acerca de los diversos niveles de organización de los mamíferos a los pólipos le permitieron constatar «degradaciones» en la organización de las «grandes masas», es decir, grupos de animales. Luego buscó también un mecanismo explicativo de la constitución de organismos complejos más diferenciados a partir de la estructura de formas sencillas. Lamarck, perteneciente a los investigadores de la naturaleza que crearon el concepto de «biología» (1802) y esbozaron el correspondiente programa de investigación (él mismo en un manuscrito de 1812), rechazó el vitalismo coetáneo (Bichat) y definió la vida y sus fenómenos según principios físicos. Tales teorías, especialmente el efecto del calor en la materia húmeda, viscosa, le llevaron a la afirmación de la posibilidad de una primitiva generación espontánea, especialmente de plantas (con sencillos tejidos celulares). A partir de aquí, en virtud de una «tendencia natural» a formas orgánicas más complejas, nacieron a su juicio los grandes grupos de formas que se presentan jerárquicamente ordenados. Y dentro de ellos se habrían formado las variedades por causa de los influjos del entorno. El autor considera que ni las especies ni los géneros son constantes. Por el uso o no uso y por el cambio de las costumbres de vida bajo condiciones cambiadas, los órganos pueden transformarse paulatinamente y transmitir hereditariamente las mutaciones.
En 1809, Lamarck añadió explicaciones esenciales de las posibilidades evolutivas de las capacidades mentales superiores en los mamíferos y en el hombre. Fue uno de los primeros investigadores de la naturaleza que las explicó por medio de una evolución estructuralmente más compleja del sistema nervioso y del cerebro. Para ello, introdujo además la acción de un fluido nervioso, definido en términos de materia física. Dicho líquido transmitiría, por ejemplo, las reacciones en los movimientos de las extremidades dirigidas por el cerebro; y, a su juicio, las conexiones reguladas entre los sucesos se establecerían mediante un sentimiento interior. Con ayuda de este concepto explicó Lamarck determinadas actividades del sistema nervioso y del cerebro, tales como el instinto, la voluntad, la memoria, la facultad del juicio y la imaginación. Según el autor, en el hombre también el pensamiento y las persuasiones morales han de explicarse de esa manera. En el concepto expuesto se sedimentaron influjos de la psicología y epistemología sensualista de Condillac y especialmente de los «ideólogos» y de Cabanis.
Lamarck siguió desarrollando sus puntos de vista en la obra Système analytique des connaisances positives de l’homme (Sistema analítico de los conocimientos positivos del hombre).
Las doctrinas de Lamarck provocaron intensas disputas en la época siguiente, y las provocó en especial su transformación en el así llamado lamarquismo, desde 1875 aproximadamente, que sostenía el carácter hereditario de las propiedades adquiridas por el cambio de costumbres.
B.HOPPE