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miércoles, 29 de abril de 2015

cosmismo ruso

El cosmismo ruso es un movimiento filosófico y cultural surgido en Rusia a principios del siglo XX. El cosmismo implica una teoría de filosofía natural que, aunando elementos religiosos y éticos, trataba de los orígenes, evolución y futuro del universo y la humanidad. Las raíces de este pensamiento se encuentran tanto en la tradición filosófica occidental como en el cristianismo ortodoxo ruso y han tenido una posterior repercusión en algunos autores transhumanistas.  

El concepto "cosmismo" no es habitual en el idioma español. Su utilización proviene de la traducción directa del concepto en ruso космизм (kosmizm), el cual proviene del griego kosmós (‘cosmos’). La traducción de la palabra kosmizm por cosmismo en español se ha realizado siguiendo el modelo habitual para las palabras que en ruso terminan en "izm", como sotsializm (socialismo) kommunizm (comunismo) niguilizm (nihilismo) panslavizm (paneslavismo) Para sus derivados se ha seguido una regla similar, así para los filósofos que han desarrollado esta corriente del pensamiento ruso o que se han considerado miembros de la misma, se ha utilizado el concepto de cosmistas, lo mismo que para los seguidores del comunismo se utiliza el de comunistas o para los seguidores del paneslavismo el de paneslavistas. 

Descripción

En Rusia están todavía muy arraigadas en su conciencia colectiva las concepciones cósmicas del mundo (del tiempo, del espacio, de la historia, etc.), que ha venido manifestándose de formas diversas en las tradiciones, el folclore, las crónicas, y después en la literatura, la filosofía y la ciencia. El cosmismo ruso puede ser considerado como una tendencia filosófica, consolidada a finales del siglo XIX, que pretendió dar una explicación del fenómeno de la vida sobre la tierra y de la actuación y misión del hombre como manifestación perfeccionada de la misma. 

Uno de los conceptos claves del cosmismo es el de bogochelovéchestvo (teohumanidad), elaborado por la filosofía religiosa rusa y especialmente desarrollado durante finales del siglo XIX y principios del siglo XX por autores como Soloviov, Berdiáyev, Paolo Trubetskói, Lev Karsavin (hermano de la bailarina Tamara Karsávina), etc. Enlaza con el estudio cristiano de la unidad de lo divino y lo humano en la naturaleza de Jesucristo. Cristo es interpretado como la Unidad, síntesis de lo divino y lo humano en la Tierra. Esta idea está relacionada con el concepto de vseiedinstvo (всеединство, unidad total), que puede ser entendido como conocimiento total, global, o concepción única del mundo. Sobre la idea de vseiedinstvo escribieron diversos autores, entre ellos Soloviov, Serguéi Bulgákov, Lev Karsavin, Florenski, Vasili Zenkovski, Iván Kiréievski, Alekséi Jomiakov, etc. 

En el concepto vseiedinstvo (всеединство, unidad total) el hombre es considerado como la unión de la manifestación de lo divino con la naturaleza material, con lo terrenal. La creación, como obra del dios Yahvé, está revestida de divinidad. El hombre como parte de la creación es a la vez creación divina e intermediario entre Dios y la naturaleza, entre Dios y la historia terrenal, de la que forma parte. El hombre en sí no es nada, sólo llega a ser persona, a considerarse a sí mismo, persona, hombre, en la medida que toma conciencia de su pertenencia a una personalidad cósmica. 

Se considera a Nikolái Fiódorovich Fiódorov como el fundador de la filosofía cosmista rusa. Sus ideas filosóficas, aunque influyeron de manera significativa en Tolstói, Soloviov, Tsiolkovski y Dostoyevski, etc., eran apenas conocidas por un número reducido de amistades y alumnos, manteniéndose desconocidas para el público en general. Sólo después de su muerte sus trabajos fueron recogidos en dos volúmenes y publicados por primera vez en 1906 bajo el título de Filosófiya óbschego dela (Filosofía de la causa común). Las ideas filosóficas de Fiódorov crean un sistema filosófico globalizador en el que el hombre, la Tierra y el cosmos, son interpretados como algo interrelacionado e interdependiente. Para Fiódorov, el principal problema con el que se enfrenta la humanidad es el de la violencia. Esta situación es, a su vez, consecuencia de la situación de dependencia total del hombre con respecto a la naturaleza, que lo somete a las leyes de la muerte y del "final" konéchnost (finitud). En esa situación cada persona, cada comunidad, cada pueblo, se plantea el problema de la supervivencia de una manera aislada con respecto a los demás, toda vez que, condicionado por esa situación de dependencia, el hombre debe preocuparse antes de nada por su propia conservación y perpetuación, lo que genera una tendencia egoísta e individualista hacia el aislamiento. Para que la humanidad pueda superar esta tendencia, debe tomar conciencia de su situación de dependencia con respecto a las fuerzas de la naturaleza y unirse para su superación. El hombre, con su capacidad para el razonamiento, debe conocer los secretos de las fuerzas de la naturaleza y vencerlos, regularlos en beneficio de la humanidad. El conocimiento de las fuerzas de la naturaleza y su regulación llevará incluso al hombre a dominar la muerte. 

El Cosmismo se centra en varias cuestiones fundamentales: la regulación de los fenómenos atmosféricos, el control del movimiento de la Tierra y la conquista de "nuevas tierras" en el cosmos, el restablecimiento de la vida a los antepasados. La muerte, según Fiódorov, es un fenómeno temporal, causado por la falta de conocimiento de la naturaleza y de autoconocimiento del propio hombre. Según Fiódorov, el hombre está llamado a dominar la naturaleza, a dirigirla, y con ello procurar el bien a la humanidad. Pero el hombre no actúa únicamente por su propia voluntad, sino que, como parte de la naturaleza, como parte divina de la creación, completa a través de él el acto mismo de la Creación y permite al hombre convertirse en coprotagonista de la Creación. La Creación adquiere así un carácter continuo, no acabado. Dios a través del trabajo del hombre continúa la obra de la Creación. El hombre se convierte en protagonista activo de la Creación como manifestación de la divinidad. La Creación debe ser conducida a su culminación, que implicará el dominio de la naturaleza, de sus fuerzas, el dominio de la Tierra. Pero la humanidad no debe limitarse solamente a conseguir el control de la naturaleza terrestre, sino que, al ser la Tierra parte del cosmos, el hombre debe aprender a controlar el Sistema solar y todo el cosmos. La actividad humana no debe limitarse a los límites del planeta Tierra, porque la salida al cosmos vendrá a satisfacer el interés general, el interés común, ante el rostro de las fuerzas cósmicas cesan todos los demás intereses: personales, de clase, nacionales; sólo un interés no se olvida: el interés general de todas las gentes, es decir, de todos los mortales. Desde este punto de vista, la actividad del hombre toma una nueva dimensión que ya no es sólo terrenal, sino cósmica y entra en una era de madurez expresada en las palabras de Tsiolkovski: «La Tierra es la cuna del hombre, el cosmos es su casa». 

A primera vista, los escritos e ideas de Fiódorov (pensemos sólo en una de sus ideas principales: la resurrección de los muertos) se nos presentan como un cúmulo de ideas absurdas, barbaridades y herejías del cristianismo; aspiraciones irrealizables, utópicas, de construcción de un mundo feliz, del Reino de Dios en la Tierra. Sin embargo, estas ideas absurdas y en muchos casos incoherentes dieron frutos realmente sorprendentes. Con su influencia sobre filósofos y científicos, las ideas de Fiódorov impulsaron el desarrollo de la filosofía y el desarrollo teórico y práctico de ramas concretas de la investigación científica soviética, como fue el caso del programa espacial soviético, al tiempo que sus teorías se convirtieron en parte de los soportes éticos de la ciencia soviética. 

Según el cosmismo, la ciencia y la tecnología se convierten en factores fundamentales de progreso, pero en un sentido diferente al de la cultura occidental. La ciencia está cargada de valores morales y su único objetivo es hacer el bien, estar al servicio de la humanidad, ayudar al hombre a vencer el mal y vencer el estado de imperfección y de sometimiento en que se encuentra con respecto a la naturaleza. La ciencia es considerada, no como un instrumento para conseguir el bien, sino que la ciencia lleva en su esencia, como componentes innatos a ella, el bien y el mal. Al igual que el hombre conoce el bien y el mal, pero dispone del libre albedrío para hacer el uno o el otro, aunque como criatura de Dios tiende a hacer el bien, la ciencia llevando en su seno el bien y el mal, como creación del hombre tiende por principio a hacer el bien. Con la ciencia el hombre puede alcanzar el estado máximo de felicidad. La ciencia ayudará al hombre a destruir a su mayor enemigo: la muerte.  
Representantes

Nikolái Fiódorovich Fiódorov (1828-1903) : Abogaba por una radical prolongación de la vida mediante métodos tecnológicos, incluyendo la eventual inmortalidad o resurrección de los muertos. Konstantín Tsiolkovski (1857-1935): uno de los pioneros teóricos de la exploración espacial y la cosmonáutica. En 1903 publicó Исследование мировых пространств реактивными приборами (La exploración del cosmos mediante aparatos a reacción), el primer trabajo científico conocido sobre viaje espacial. También creía en la posibilidad de una futura perfección humana al estilo del panpsiquismo. Vladímir Vernadski (1863-1945): acuñó el término noosfera. Aleksandr Chizhevski (1897-1964).

Vladimir Ivanovich Vernadsky (1863-1945)

Vladímir Ivánovich Vernadski Влади́мир Ива́нович Верна́дский) (12 de marzo de 1863 – 6 de enero de 1945) fue un científico ruso1 2 3 que contribuyó a la fundación de varias disciplinas modernas, especialmente la geoquímica, y cuyas ideas sobre la noosfera fueron una contribución fundamental al cosmismo ruso

En 1885 se graduó en física y matemáticas en la Universidad de San Petersburgo, prolongando su formación durante los dos años siguientes en diversas universidades europeas. A partir de 1890 fue profesor de mineralogía y cristalografía en la Universidad de Moscú, donde se doctoró en 1897. Miembro de la Academia Rusa de Ciencias desde 1912, trabajó para esta institución hasta su muerte. A la vez fue fundador (1918) y primer presidente de la Academia Ucraniana de Ciencias. Por éste y otros motivos es considerado tan compatriota por los ucranianos como por los rusos. 

Vernadski fue discípulo de Vasili Vasílievich Dokucháyev (1840-1903), fundador de la edafología, quien le transmitió una comprensión integradora de la naturaleza. Eduard Suess, que también había sido influido por Dokuchayev, forjó la palabra biosfera sin llegar a definirla. Vernadski es especialmente célebre por su libro La biosfera (1926), donde presenta a la vida como la fuerza geológica que da forma a la tierra. Vernadsky fue fundador de nuevas disciplinas como la geoquímica, la biogeoquímica y la radiogeología. Habiéndole dado al concepto de biosfera su contenido actual, es considerado como uno de los fundadores de la ecología y el padre de la visión moderna del sistema Tierra. Concebía la Tierra como la superposición de cinco realidades integradas: la litosfera, entendida como esfera sólida de la Tierra; la atmósfera; la biosfera; la tecnosfera, el resultado de la alteración producida por el hombre; y la noosfera, la esfera del pensamiento. A su vez veía la historia del planeta como una evolución autónoma con tres etapas dominadas respectivamente por la evolución geológica, la evolución biológica y la evolución de la cultura. Vernadski observó la dependencia de la composición atmosférica con respecto a la actividad biológica, ofreciendo de la Tierra un concepto muy próximo al propuesto más tarde por James Lovelock con su hipótesis Gaia. 

Vladímir Vernadski dejó una nutrida estela de seguidores en la Unión Soviética, la cual constituyó una escuela separada. La influencia de Vernadski en la ecología occidental se ha producido a través de algunos de sus discípulos, y de la traducción al inglés de dos de sus obras: Geoquímica (1924) y La biosfera (1926). Debe destacarse la influencia de sus nociones sobre Teilhard de Chardin, cuyo uso del concepto de noosfera deriva directamente del de Vernadski.

noósfera

La Noosfera o noósfera (del griego noos, inteligencia, y esfera) es el conjunto de seres vivos dotados de inteligencia, según Vladimir Ivanovich Vernadsky. El diccionario de la Real Academia Española lo define como el «conjunto de los seres inteligentes con el medio en que viven».

Vladimir Ivanovich Vernadsky elaboró la teoría de la noosfera como contribución esencial al cosmismo ruso. En dicha teoría, la noosfera es la tercera de una sucesión de fases del desarrollo de la Tierra, después de la geosfera (materia inanimada) y la biosfera (vida biológica). Tal como la emergencia de la vida ha transformado la geosfera, la emergencia de la cognición humana transforma la biosfera. En contraste con las concepciones de los teóricos de Gaia o de los promotores del ciberespacio, la noosfera de Vernadsky emerge en el punto en donde el género humano, mediante la maestría en los procesos nucleares (energía nuclear), es capaz de crear recursos mediante la transmutación de elementos. 

La teoría de la Noosfera sería recogida más tarde por el teólogo cristiano Pierre Teilhard de Chardin (1881-1955). Teilhard explica la noosfera como un espacio virtual en el que se da el nacimiento de la psiquis (noogénesis), un lugar donde ocurren todos los fenómenos (patológicos y normales) del pensamiento y la inteligencia. Para Teilhard, la evolución tiene igualmente 3 fases o etapas: la geosfera (o evolución geológica), la biosfera (o evolución biológica), la noosfera (o evolución de la conciencia universal). Esta última, conducida por la humanidad, alcanzará la última etapa de la evolución en la cristósfera. 

También entiéndase que la noosfera es el estrato que conduce la energía liberada en el acto del pensamiento. Está a la altura de las cabezas humanas interconectando toda la energía del pensamiento y generando la conciencia universal[cita requerida]. 

 «Creo que el Universo es una Evolución. Creo que la Evolución va hacia el Espíritu. Creo que el Espíritu se realiza en algo personal. Creo que lo Personal supremo es el Cristo Universal». Pierre Teilhard de Chardin 

Coincidencias y diferencias entre Vernadsky y Teilhard

Ambos, Vernadsky y Teilhard, coinciden en el proceso aunque la última etapa señala objetivos totalmente distintos:2 Para Vernadsky, la última etapa es una visión del pensamiento científico que acelera, modifica y va tomando el control de lo "natural", y en la cual nunca discute un posible fin de la noosfera. Para Theilhard, el lado psíquico de la materia se vuelve determinante, para apuntar así a la culminación de un proceso en donde la Tierra-noosfera es reemplazada por una super-mente, significando de este modo la realización del espíritu en la Tierra. Noocracia[editar] Artículo principal: Noocracia 

El reciente conocimiento de los ecosistemas y del impacto humano en la biosfera ha conducido a un vínculo entre la noción de sostenibilidad con el de co-evolución3 y con la armonización de la evolución cultural y biológica. En este contexto, el resultante sistema político será referido entonces como una noocracia.4 5 Ya Sócrates6 había sugerido este sistema. 

El teórico estadounidense Ken Wilber7 (1995) trata esta tercera evolución de la noosfera. En su trabajo Sexo, ecología y espiritualidad (1995) construye varios de sus argumentos sobre la emergencia de la noosfera y la continua emergencia de subsiguientes estructuras evolutivas. 

4↑ La necesidad de desarrollar verdaderos instrumentos de gobernación mundial planteó la necesidad de diseñar mecanismos de toma de decisión en el ámbito internacional. En seguida se vio que algún tipo de diseño democrático sería probablemente la opción menos problemática (y más justa). Con todo, el concepto de democracia tenía una fuerte carga valorativa que le restaba atractivo en determinados ámbitos. Como solución, se creó un comité internacional de sabios que diseñaron un sistema que pudiera satisfacer todas las demandas y sensibilidades. En primer lugar, se creó el concepto de Noocracia, es decir, un sistema político basado en el conocimiento. Esto permitía introducir dos acotaciones importantes: por un lado, se abría la puerta a que, en determinadas circunstancias, la opinión experta fuera privilegiada; en segundo término, se convertía en la expresión de la aspiración a conseguir que todos los habitantes del planeta pudieran ejercer como ciudadanos comprometidos y capacitados para participar en las tomas de decisión. Para poder poner en marcha el sistema se establecieron tres requisitos: primero, todos los ciudadanos del planeta deben poder participar en la elección del nuevo gobierno global; la fórmula era intencionadamente vaga para permitir formas de participación indirecta o ponderada. Segundo, todos los ciudadanos del planeta pueden ser escogidos o designados para tener responsabilidades en el nuevo gobierno global. Tercero, todos los miembros del gobierno mundial deben rendir cuentas periódicamente de su gestión y someter su cargo a refrendo para continuar o ser substituidos. Asimismo, se estableció un calendario para ir desarrollando la construcción del nuevo sistema y para profundizar en la equiparación de los procesos de sufragio activo y pasivo.